domingo, 4 de diciembre de 2011

Domingo, día de respingo


Como en alguna ocasión he comentado los domingos son los únicos días de la semana que tenemos aquí en el Hogar Lerchundi libres, sin trabajo en el centro de día, es el único día de la semana en el que los niños pasan el día por completo en sus casas con sus familias. Me gustaría compartir hoy con todos aquellos que leen el blog lo que hago en mi día de descanso, como dice la canción de José Luis Perales: “¿A qué dedico el tiempo libre?”.

Supongo que muchos de los que leéis el blog tendréis una rutina parecida a la que yo llevo pero quisiera compartir con vosotros los pequeños matices que para mí hacen de estos días, los domingos, días tan necesarios como especiales. Son días en los que puedo dedicarme a esas otras cosas para las que en el ritmo frenético del trabajo diario no encuentro tiempo o sencillamente no me motivan lo más mínimo.

Normalmente el día para mí suele empezar más o menos a la misma hora de todos los días de la semana, suelo levantarme sobre las ocho de la mañana o así, uno termina cogiendo el ritmo de sueño de la semana y con sólo un día de descanso pues no hay posibilidad de cambiar mucho ese ritmo. Las tentaciones de quedarse en la cama dando vueltas cual gorrino pachón son importantes, aunque yo nunca he sido de aguantar mucho en la cama sin hacer nada.

Aprovecho el madrugar para hacer una cosa muy común en todas las casas que yo conozco los domingos, hacer la colada. Además aquí es especialmente importante hacer la colada tempranito pues hay que aprovechar al máximo las horas de sol que hay en el día para que se seque la ropa, pues si cuando se va el sol la ropa no se te ha secado… despídete la humedad que cae al ponerse el sol hace que todo vuelva a estar tan mojado como si estuviese recién sacado de la lavadora.
Hay que aprovechar al máximo las horas de sol para hacer la colada.

Una vez puesta en marcha la colada suelo comenzar con la operación nadafa” y como en muchas casas aprovecho para limpiar la habitación, cambiar sábanas, ordenar cosas que andan por medio, etc… como dije ayer el orden (incluido el orden dentro del desorden) y la limpieza son fundamentales en la vida. Una vez finalizada la limpieza “doméstica” aprovecho para cuidar el aspecto del al qantara original, el resto de la semana da bastante pereza ponerse a afeitarse al final del día cuando uno ya está cansado y lo único que busca es meterse en la cama y dormir.
Esto es para que mi madre vea que soy muy ordenadito

Presto y dispuesto tras una reparadora ducha dominguero-mañanera, doy buena cuenta del único desayuno que al cabo de la semana hago en casa, normalmente desayunamos en el centro de día a la vez que los niños, aprovechamos estos para hacernos cositas un poquito más especiales: tostadas, churros (si alguno se motiva, va a por ellos y la churrería está abierta) o otras cosas que durante la semana pues no podemos hacer.

Sobre las 10.30 de la mañana, más bien sobre las 10:45, salimos para la Catedral de Tánger para asistir a la misa de las 11:00. Probablemente sea el momento más importante del día y ahora os explico por qué. La Catedral, que estos días cumple 50 años, está situada muy cercana al consulado español y también muy próxima a la Mezquita Mohamed V, la más grande de todo Tánger, algún día os cuento algunas anécdotas sobre la proximidad de ambos edificios.
En primer término a la izquierda la Catedral de Tánger al fondo a la derecha la Mezquita Mohamed V.

En la misa de 11:00 se da cita la mayor parte de la comunidad parroquial de la Iglesia de Tánger, y, creedme, más que una comunidad parroquial es una gran familia en la que casi todo el mundo se conoce y hay un sentimiento de hermanamiento como no he visto en ninguna otra parroquia de las que conozco. Para que os hagáis una idea la comunidad parroquial es como una foto de una conocida marca italiana de ropa, podemos encontrarnos a gente de todos los continentes: africanos, europeos, asiáticos, americanos… la verdad es que es una imagen preciosa ver a gente de sitios tan lejanos compartiendo su fe como hermanos, sin importar lo más mínimo el color de la piel o el lugar de origen, todos unidos como un solo pueblo, el Pueblo de Dios.  Una de las cosas que más me gusta de las misas en la Catedral es el Arzobispo de Tánger, Monseñor Santiago Agrelo Martínez, en cada una de sus homilías deja frases brillantes que le dejan a uno pensando en cómo ha de ser la vida del cristiano, además tiene una visión global de la Iglesia con la que me siento bastante identificado. Además de para compartir la eucaristía, la misa de la Catedral sirve como punto de encuentro con la gente de otras congregaciones que también llevan a cabo su labor en Tánger: Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, Misioneras de la Caridad, Adoratrices, etc… al finalizar la eucaristía y en el atrio de la Catedral es frecuente pararse con la gente y compartir preocupaciones del trabajo, novedades o simplemente para preguntar cómo va todo.

Tras la misa algunos domingos aprovechamos para dar un paseo y sentarnos en alguna terraza a tomar un refresco (para esto os recomiendo la terraza de la Cinemateca de Tánger en la Plaza 9 de abril) o  para hacer la compra de verduras y frutas para el consumo de nuestra casa, en la cuesta que baja desde la Catedral a la Plaza 9 de abril, llamada la “cuesta de los herreros” por la gran cantidad de talleres de herrería y forja que se encuentran en ella, suelen ponerse los domingos las mujeres del campo que acuden a la ciudad a vender los productos de sus tierras: tomates, cebollas, calabacines, patatas… todos con una calidad envidiable y un precio irrisorio.
Las mujeres con la mejor fruta y verdura que yo haya probado nunca.

Una vez de vuelta en casa aprovecho para ver el periódico on line, navegar por internet, ponerme al día en las redes sociales o revisar el correo, tampoco mucho tiempo porque los domingos me toca hacer la comida, aprovechamos para hacer comida no marroquí esos días, sobre todo para hacer comida que no lleve tantas especias como la del día a día. Hacemos pasta, carne, verduras, paella o lo que más nos apetezca pero sin echarle la cantidad de especias que llevan las comidas de aquí.
Algún domingo tendré que hacer uno de estos aquí.

La tarde es el momento del día de descanso más libre que tengo en toda la semana y la verdad es que suelo aprovecharlo para ponerme al día con algunas series que sigo, ver alguna película en compañía de la gente de la casa, terminar de recoger la colada o echar un rato de siesta, también es el rato que aprovecho para escribir el blog. Algún domingo por la tarde hemos salido a dar un paseo y a tomar algo fuera, pero la verdad es que nos gusta aprovechar para estar una tarde tranquila en casa.
Escribir este blog una de las cosas a las que dedico las tardes del domingo.

Al llegar la noche uno está ya preparado para comenzar de nuevo una semana de trabajo, dispuesto a volver a dar lo mejor de uno mismo para contribuir a llevar a buen término este proyecto que es el Hogar Padre Lerchundi.
Imagen del descanso dominical, con bata y todo para combatir el frío.

No creo que sea distinto a los domingos que muchos de los que leéis el blog tenéis, simplemente hoy me apetecía compartir con vosotros esta parada técnica semanal que tenemos aquí y que nos sirve para coger las fuerzas necesarias para seguir adelante con la labor que aquí realizamos.

Un fuerte abrazo para todos y ¡¡SED FELICES!!

sábado, 3 de diciembre de 2011

Nadafa


No sé si el tema de la entrada de hoy os va a resultar tan curioso como me ha resultado a mí esta mañana cuando me lo han comentado, pero de verdad que creo que esta es una idea que podríamos exportar sin ningún problema a nuestros colegios de nuestras ciudades occidentales siguiendo el ejemplo de los niños marroquíes.

Hoy aquí en Marruecos se ha celebrado el Día Nacional de la Nadafa (limpieza) y los niños marroquíes hoy cuando han ido al colegio no ha sido para recibir lecciones de lengua, geografía o matemáticas, no, lo han hecho para colaborar con sus profesores y el resto de personal de las escuelas en la limpieza de los centros educativos, hoy por los pasillos de los colegios los niños en tropel han estado colaborando en el adecentamiento de sus aulas y espacios comunes, aprendiendo una lección fundamental que no se imparte en ninguna asignatura, la limpieza es importantísima en todo lo que hacemos.

A lo mejor a alguno le resulta un tanto escandaloso que los niños hayan tenido que ir un sábado al colegio, os comento que aquí el horario escolar es de lunes a sábado, y encima que lo hayan hecho para limpiar el centro, aquí yo os voy a dar mi punto de vista al respecto y os voy a comentar por qué me parece una idea genial y que, si se quisiera y pudiera, deberíamos importar de estos niños.
Limpiar el colegio es tarea de todos
En primer lugar me parece una idea genial hacer partícipes a los chavales del mantenimiento de la limpieza de los colegios, de esta manera se les enseña la importancia de la limpieza, a que puedan colaborar con las tareas de limpieza de sus casas, pero, sobre todo, se les enseña a valorar lo mucho que cuesta limpiar las cosas cuando no tenemos cuidado, cuando nos comportamos como puercos y vamos arrojando basura y dejando un rastro de suciedad por allí por donde pasamos.

Como digo me parece genial que se les implique a los chavales en este tipo de tareas creo que producen efectos positivos en el comportamiento de los niños, pensadlo un momento, si tienen que estar limpiando la basura que ellos mismo han generado se les puede enseñar a que no tiren las cosas por el suelo, a que es importante mantener un orden, y no solo en el colegio si no aplicado a todas las facetas de su vida, se les puede hacer también ver la importancia de “denunciar” los comportamientos poco limpios de sus compañeros, incluso si me apuráis se les puede ir inculcando desde pequeñitos la importancia del reciclaje, aunque este punto sería más aplicable en otros lugares en los que las campañas de reciclaje tuvieran más efecto que aquí donde el reciclaje es un elemento tan desconocido como el jamón de pata negra.

Me parece que para educar a los hombres y mujeres del mañana en unas costumbres limpias y ecológicas debemos empezar a trabajarlas desde la más tierna infancia, siempre es más fácil seguir una costumbre que acatar una imposición, aunque el reciclaje no sea una imposición legal sí que debería ser una imposición moral pues todos somos parte implicada en el cuidado del planeta y por tanto todos tenemos una cuota de responsabilidad en todo lo relacionado con la defensa del medioambiente.

Además considero que es tremendamente positivo poner en valor el trabajo de tanta gente que vive limpiando las porquerías de los demás, no creo que haya nadie con un trabajo menos reconocido que la gente que trabaja en el mundo de la limpieza. No creo que nadie se haya parado nunca a felicitar a una persona que esté limpiando el suelo de un colegio o de un centro de salud por lo limpio que lo esté dejando, no valoramos lo más mínimo ese trabajo arduo de mantener la limpieza, tan importante o más que cualquier otro. Paremos un momento y pensemos en un mundo donde nadie se dedicara a la limpieza, menudo estercolero tendríamos, pues si poco valoramos el trabajo de quien limpia menos valoramos el mantenimiento de la limpieza y refugiados en el pensamiento de que tarde o temprano vendrá alguien que lo limpie nos comportamos en algunas ocasiones como auténticos cerdos, y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Por tanto, a aquellos que tengan la oportunidad de ponerlo en práctica, os invito a que hagáis participes de la limpieza de vuestras casas a todo el mundo, aquí hoy ha sido a los niños pero no le vendría nada mal una jornada así a los padres, y a los hombres en general, para que también supieran valorar el trabajo de quien limpia y mantiene la limpieza de los hogares. Yo he tenido la suerte (a veces un poco rozando lo maniático) de vivir con una persona que me ha inculcado estos principios, y aunque no siempre me he implicado en la limpieza de mi casa como debería, he comprendido que es fundamental valorar el trabajo de mantener las cosas limpias y ordenadas, porque aunque no os lo parezca la limpieza y el orden también son elementos que ayudan a la independencia.

En definitiva hoy he recibido una lección de los chavales del centro de día, han acudido a la misma hora de todos los días a sus colegios, han ayudado a la limpieza de sus clases, y al volver del colegio han estado limpiando y ordenando las aulas del centro de día, donde reciben el apoyo escolar, me gustaría que hubieseis visto el empeño que ponían en que todo quedara perfecto, en que todo quedase limpio y en perfecto estado de revista, como digo toda una lección para exportar a los niños de otros lugares del mundo donde, y esto es experiencia personal, hay chavales con quince o dieciséis años que no saben limpiar los platos o hacerse la cama.
Estos chavales darían más de una lección a los niños de nuestros colegios
 Un abrazo muy fuerte para todos, disfrutad del descanso los que tengáis “alqantarazo” , aprovechad los días los que después de un tiempo os volvéis a reunir y, sobre todo, ¡¡SED MUY FELICES!!

viernes, 2 de diciembre de 2011

"Bienaventurados...


…los que creen en los pasos de peatones, porque pronto verán a Dios.”

Esta frase seguro que alguno ya me la habrá escuchado alguna vez, y es toda una realidad aquí en Tánger. En esta ciudad reina lo que podríamos denominar como la anarquía vial, siendo un auténtico peligro andar por sus calles por la gran cantidad de vehículos que circulan por las mismas. Hoy cruzo este puente para acercaros al tema de la seguridad vial aquí en Marruecos, y más concretamente en Tánger.

La “octava bienaventuranza” que da título a la entrada de hoy no es ni mucho menos una exageración, la verdad es que tampoco es exclusiva de este país, en alguna ocasión que he viajado a Portugal también he comprobado su verosimilitud allí o incluso en muchas de las calles de nuestras ciudades y pueblos españoles es una auténtica prueba de supervivencia cruzar una calle en según qué momentos, como digo la frase con la que titulo hoy es una muestra del problema que supone la convivencia de peatones y vehículos en las calles de esta ciudad y el peligro de desplazarse por carreteras dentro de la geografía marroquí.

Para empezar os comento que el parque automovilístico de la ciudad de Tánger tiene que estar entorno a los trescientos mil vehículos, si no más. Por las calles de Tánger uno se encuentra todo tipo de vehículos: autobuses urbanos, petit taxis, grand taxis, furgonetas de transporte de personas a sus lugares de trabajo, turismos, camiones grandes de transporte de mercancías, furgonetas de todo tipos y tamaños, motocicletas, motocarros… la verdad es que la variedad de vehículos es también un elemento curioso que uno puede observar sentado desde la terraza de algunos de los cafés que hay en el Boulevard Pasteur. La mayoría de los vehículos son bastante antiguos, con el problema de polución que ello conlleva. Una de las cosas que más puede sorprender al viajero cuando llega a la ciudad es la gran cantidad de vehículos de la marca Mercedes Benz que se ven por la calle, la mayoría vehículos muy antiguos desechados de la región centroeuropea.
Grands taxis de Tánger, todos Mercedes Benz.

Con tal cantidad de vehículos circulando casi las veinticuatro horas del día por la calle, y de la manera en que lo hacen, es sorprendente que no haya más accidentes de tráfico de los que hay, supongo que de alguna manera existe una cuadrilla de ángeles protectores o algo así que ponen cierta seguridad dentro de todo ese caos circulatorio. La manera de conducir de la gente aquí es un tanto “peculiar”, por definirlo suavemente, tienen una manera muy especial de entender el código de circulación, todas las normas y señalizaciones son relativas cuando uno se pone al volante.

Por poner un ejemplo, y relacionado con el título de la entrada, está por la primera vez que haya visto parar a algún vehículo ante un paso de peatones en el que hay gente cruzando o que vaya a cruzar, a no ser que el mismo esté regulado por un semáforo. Esto hace que la gente de a pie, los peatones, tampoco busquen los pasos de peatones para cruzar las calles y normalmente cruzan por donde mejor les parece, con el peligro que ello conlleva. Muchas veces da la impresión de estar ante una batalla de nervios y templanza entre los conductores y los peatones, raro es que no haya más accidentes de los que hay, repito.

Aquí para cruzar la calle “basta” con establecer contacto visual con el conductor del vehículo que viene y levantar suavemente la mano más próxima al coche que se aproxima, qué sencillo verdad? Haciendo este simple gesto podemos cruzar por donde nos dé la real gana, y si vamos conduciendo no nos sorprenda que alguien nos lo haga con la mayor tranquilidad del mundo, y sin temer en ningún momento por su integridad física.
Circulación normal de vehículos por la Plaza de Francia.

Poniéndonos ahora al volante de un vehículo os comento que para conducir por Marruecos uno tiene que tener el cuello con la flexibilidad de Regan, la niña de “El exorcista”, pues nunca sabes por dónde te va a salir el peligro. Aquí las señalizaciones de tráfico son relativas, el número de carriles es algo variable, la preferencia en la circulación es una variable relacionada con la cara que le eches y la velocidad que te des para ser el primero y colarte, las señales de control de velocidad son unos elementos decorativos del mobiliario urbano o interurbano como lo pueden ser los árboles o los mojones kilométricos (por favor buscadlo y sabréis a lo que me refiero, no me seáis soeces) Así pues para un conductor marroquí la continuidad de una línea o no en una carretera interurbana está más relacionada con la belleza del piso que con la limitación de adelantamiento o las señales de STOP son un elemento orientativo, con un valor de ley inferior a esa ley no escrita de “Wahed u wahed” (uno y uno) que consiste en que en una calle donde hay un STOP en caso de atasco el que circula por la vía preferente debe dejar pasar al que viene de la vía en la que se encuentra la señal de STOP (KIF,en árabe). Capítulo aparte merece el tema de la preferencia en las rotondas, todo un misterio sin resolver que estoy convencido que el mismísimo Iker Jiménez podría dedicar un par de especiales o tres y no encontraría respuesta alguna al problema.
Estos no respetaron la "ley no escrita"
 Como veis el tema de la seguridad vial aquí da para bastante, ciertamente es un ejercicio de supervivencia extrema circular o caminar por las calles de Tánger, se unen dos “especies urbanas” bastante numerosas ambas, vehículos y peatones, ya me gustaría a mí ver aquí al protagonista del programa “El último superviviente” conduciendo para entrar y salir luego indemne de la Rompuán(rotonda) de la carretera de Tetouán.
Rompuán de Tetouán, un día tranquilo.
 Para los que, en homenaje al nombre de este blog, hacéis puentazo estos días y vais a viajar por carretera, tened mucha precaución al volante, recordad siempre que lo importante es llegar bien al lugar de descanso, no copiéis las maneras de conducción de los habitantes del otro lado del Estrecho.

Un abrazo muy fuerte para todos, ¡¡SED FELICES!! y …


jueves, 1 de diciembre de 2011

Gatos


Sin duda una de las cosas más llamativas que uno se encuentra cuando pasea por las calles de Tánger es la cantidad de gatos que hay. No os exagero ni os digo que habrá miles de gatos por las calles, es una cosa que sale de lo común y que en otros lugares del mundo resultará sumamente raro. Además la mayoría de los gatos carecen de dueño y sin embargo sobreviven. Hoy me gustaría acercaros a una de las cosas más peculiares que tiene la ciudad de Tánger, y el Islam en general, los gatos.

No es raro ir por la calle y encontrarse un gato cada pocos pasos, siempre vigilantes y con esta astucia felina que les caracteriza, si uno se fija atentamente tienen los mismos comportamientos que sus familiares mayores los leones. Como digo no es raro pasar por la calle y ver gatos rondando tranquilamente, suelen hacerlo siempre cerca de los cubos de basura, al olor de la comida de la que alimentarse.

Pero no siempre necesitan buscarse la vida para encontrar alimento, pues otra de las cosas peculiares que uno ve cuando pasa por la calle es pequeños montoncitos de comida o pequeños recipientes con agua que la gente pone ahí precisamente para los gatos de la calle, os parecerá una tontería pero a “nuestro vecino” no le darían ni agua ni comida, y sin embargo a un gato que vaga por la calle le proporcionan alimento y bebida. Es otra de las paradojas que uno se encuentra en esta cultura, o a lo mejor no es tan paradoja y en todos los sitios sucede que la vida de un animal sea más importante que la vida de una persona.

El gato, particularmente, es bien cuidado aquí por diferentes motivos entre los que me gustaría destacar dos: la higiene y la religión. Con respecto al tema de la higiene, como felinos que son, los gatos se alimentan de roedores (me gustaría ver una lucha entre los gatos y las ratas del callejón, no tengo muy claro cuál de los dos temería por su vida) por lo que son bastante útiles para mantener las calles limpias de todo tipo de ratones y ratas, por lo menos para que no haya tantas como pudiera haber. En alguna ocasión sé que la gente de las casas de los barrios más humildes buscaba tener un gato en casa para que les protegiera de los mordiscos de las ratas, recuerdo esto especialmente por una habitante que durante algún tiempo hubo aquí en el Hogar Lerchundi cuya capacidad de caza era insuperable, de nombre cariñoso “Nikita”, estos ojos de quien os escribe recuerdan verla cazar en la oscuridad de la noche un murciélago al vuelo o dar buena cuenta de las residentes del antiguo palomar que  había debajo del Hogar. Como digo los felinos son utilizados para mantener a raya la proliferación de roedores en lugares en los que por el exceso de basuras y la falta de limpieza o saneamiento hay verdaderas plagas de ratas y ratones.

El segundo de los motivos por los que los gatos son especialmente apreciados en Tánger, y por lo general en todo el mundo islámico, es religioso, y es que los gatos son considerados animales puros, son una representación de la divinidad. Se cuenta una historia de que el Profeta Mahoma adoraba a los gatos, de hecho tenía una gata llamada Muezza, se quedó dormida en sus brazos, Mahoma prefirió romper su túnica, cortando la manga en la que reposaba su gata, antes que despertarla para salir. A su regreso, Muezza le agradeció el gesto que había tenido con una inclinación de cabeza y el profeta, complacido, le concedió a ella y al resto de gatos el poder de caer siempre de pie.

Como veis la religión también es un apoyo a favor del cuidado de los gatos, para los musulmanes el gato es un animal sagrado y como tal lo tratan y lo cuidan, fijaros hasta qué límites llega esto que os comento que para los musulmanes maltratar un gato es poco menos que firmar tu billete de ida al infierno, de hecho, según me he informado, hoy en día las corrientes contrarias a la tradición del Profeta para manifestar su desacuerdo maltratan y envenenan a los gatos.

Pues a la luz de esto que os acabo de comentar, no os extrañe, si alguna vez venís de visita por Tánger, encontraros a los gatos campando a sus anchas por todo tipo de lugares: bares, tiendas, por mitad del zoco o incluso por mitad de los hospitales, sí sí como lo leéis hasta en esos lugares tienen vía libre para estar, la verdad es que yo con mi mentalidad occidental no consigo verlo normal por mucho que como se dice los gatos son animales muy muy limpios.

En definitiva el gato en el mundo islámico es un animal especialmente protegido, de la misma manera que las vacas lo son para los hindúes, por lo importante de su presencia para combatir a los roedores y por ese carácter casi sagrado que le atribuye la predilección que el Profeta sentía por estos animales.

Hoy os dejo un poquito antes pues como todos sabéis hoy es uno de diciembre, día mundial contra el SIDA y festividad de SAN ELOY, así que para celebrarlo, lo de San Eloy, nos vamos a hacer “merienda-cena”.

Un fuerte abrazo a todos, y ¡¡SED MUY FELICES!!