miércoles, 7 de diciembre de 2011

La importancia de vivir en comunidad


Creo que el título de la entrada habla por sí solo y seguro que algunos de los que leáis la entrada de hoy compartiréis también esa experiencia, vivir en familia también es vivir en comunidad. Hoy me gustaría compartir con vosotros una de las cosas que más estoy valorando de vivir esta experiencia en el Hogar Lerchundi, vivir en comunidad.
Todos aportamos y recibimos viviendo en comunidad.

Para empezar os comento cómo es la comunidad con la que estoy compartiendo esta experiencia. No es una comunidad excesivamente grande en cuanto a número (en cuanto a tamaño es otra historia), se compone de seis miembros: un matrimonio de Málaga, Juande y Rocío, sus dos hijos, Pedro y Paula, mi amigo Eloy y yo. Y todos juntos compartimos además de la casa donde vivimos, el trabajo, las preocupaciones, los momentos de relax y, uno de los motivos que me llevaron a lanzarme a esta aventura, la fe, la manera de entender la relación con Dios, la manera de vivir acorde a las creencias que uno tiene.

Evidentemente todos los miembros de esta comunidad tenemos nuestro espacio, al final creo que siempre es necesario tener un espacio para poder estar a solas, en el que preservar nuestra intimidad y estar independientes, aunque no os creáis que lo usamos mucho. Formar parte de una comunidad no debe implicar nunca la pérdida de un espacio propio en el que uno pueda estar a solas y tener sus momentos de intimidad o relax, creo que es muy necesario tener ese espacio, aunque luego por las circunstancias que sean no lo utilicemos.

Como digo compartimos la vida todos juntos con todo lo que ello conlleva, a veces no todo el mundo está preparado para compartir su vida, hay gente que tiene un grado de independencia tal que no es capaz de convivir con otras personas, y por convivir me refiero a compartir momentos no a cohabitar. Por poner un ejemplo, seguro que alguno conoce historias de compañeros de pisos de estudiantes que van cada uno a lo suyo y a pesar de vivir en el mismo espacio no comparten absolutamente nada, sinceramente a mí esa situación me resultaría muy violenta. Aquí procuramos compartir muchos momentos, desde las cenas a los momentos de oración, creo que esos son los momentos en los que uno va adquiriendo el sentimiento de pertenencia a la comunidad, y es que a diferencia de una familia a la que uno pertenece desde el nacimiento, en una comunidad uno tiene que irse haciendo miembro de ella poco a poco, al final todos venimos de un sitio distinto y tenemos que irnos conociendo y cogiendo confianza con los demás miembros, a mí como ya os comenté me ha costado menos trabajo integrarme en la comunidad pues ya conocía a la gente que vive aquí con anterioridad, aunque no es lo mismo venir una semana o unos días de vez en cuando que vivir de continuo aquí.
La comunidad es un apoyo para superar momentos duros.

En los momentos que compartimos juntos las sensaciones que tengo son muy agradables, no sé si mis compañeros compartirán esto conmigo pero a mí me hace sentirme como en casa, igual que esa sensación entre el calor, la seguridad, la comodidad y el confort que uno tiene cuando está en su casa, que no tiene porque ser el mismo lugar en el que uno habita, no sé si me explico, creo que todos tenemos un lugar que consideramos nuestra casa, uno puede estar viviendo en una ciudad por motivos laborales o estudios y pasarse allí muchos años pero sin embargo sigue considerando su casa el hogar familiar, como esa metáfora tan recurrente del fuego en el que uno se calienta. Pues esas son las sensaciones que tengo cuando estamos todos juntos sentados a la mesa compartiendo una comida o viendo una película o contando alguna batallita, que como veréis tengo muchas, soy un poco “abuelo cebolleta”.
El calor del hogar, esa sensación de paz y tranquilidad.

Mención aparte creo que merece el tema de compartir la fe, al final ese es el motivo principal de por qué estamos aquí, todos compartimos una manera de entender la relación con Dios desde la actitud de servicio y entrega a los demás. No os podéis imaginar lo que he echado de menos tener una comunidad de fe cuando vivía en casa, en alguna ocasión incluso intentamos poner en marcha una pero no salió como esperábamos y no siguió adelante, un grupo de gente con el que compartir mi fe, con el que rezar unido, con el que poder hablar de religión sin que te miren como un elemento raro, y es por ello que ahora estoy muy feliz de poder tener un grupo , muy pequeño sí pero es lo que necesitaba, con el que compartir un rato de oración, con el que poder hablar de religión, de vivir la fe, como uno más, sin ser acribillado por las miradas, a medio camino entre la sorpresa y el prejuicio, de quien no comparte la fe, de quien no entiende que una persona joven pueda entregarse al servicio a los demás sin esperar nada a cambio.
Compartir la fe, uno de los puntos fuertes de la comunidad del Hogar Lechundi.

No sé si todos los que leéis el blog compartiréis conmigo esta idea de la importancia de vivir en comunidad, supongo que habrá de todo, me gustaría que, con la libertad que da el anonimato, os animaseis y compartieseis en esta comunidad virtual que es este blog vuestra opinión al respecto, creo que la diversidad de puntos de vista enriquece la lectura del blog y por ende a la comunidad. Estoy convencido de que todos tenéis experiencias propias de vivir en comunidad y que a todos esa experiencia os habrá marcado de una u otra forma.

Por tanto esta experiencia de comunidad, que estoy teniendo la suerte de vivir, es uno de los motivos principales por los que me estoy encontrando tan a gusto aquí, después de muchos años de tener ese hueco en mi vida por fin he conseguido llenarlo, y de una de las mejores maneras posibles, con un grupo de gente con el que, además de convivir y compartir el día a día, comparto mi fe, mi manera de entender la religión, mi modo de relacionarme con Dios.

Muchas gracias a todos los que participáis en blog, leo con mucha ilusión vuestros comentarios y me animan mucho vuestras palabras, de verdad muchas gracias por estar ahí.

Un fuerte abrazo para todos y ¡¡SED FELICES!!

2 comentarios:

  1. Lo mejor de todo es que sepas valorarlo y disfrutarlo mientras lo vives :)

    ResponderEliminar
  2. de verdad, que si el mundo se viera como un hogar lleno de paz y amor otro seria el resultado para la humanidad.

    ResponderEliminar